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Por qué el clitoris se merece nuestra atención

¿Sabías que el clítoris es un órgano grande y complejo? Si no es así, probablemente no es tu culpa: en los libros de texto anatómicos, pocas palabras y diagramas están dedicados a la comprensión del clítoris.

Por qué el clitoris se merece nuestra atención

Los estudios anatómicos de los libros de texto históricos han demostrado que las representaciones de los clítoris fueron significativamente limitadas y con frecuencia omitidas por completo en la mitad del siglo XIX y el siglo XX.

Durante estos tiempos hubo ideologías y teorías posteriores relativas al cuerpo de la mujer que probablemente alentaron la censura del clítoris. Así, diversas falacias llevaron a la negligencia del clítoris en la investigación, la literatura y el dominio público.

Aunque más recientes investigaciones han mejorado la calidad de la información sobre el clítoris en los libros de texto actuales, la mayoría de estos son todavía breves. Estos incluyen un mínimo de información sobre la parte externa del clítoris (el glande). Esta brevedad tiene impacto en la atención de la salud para las mujeres con dolor del clítoris y afines.

El pene tiene un papel obvio y bien documentado en los sistemas reproductor y urinario, mientras que la función del clítoris se indica generalmente como puramente para el placer. Sin embargo, pocos estudios han investigado efectivamente la función del clítoris. La proximidad del clítoris a la uretra y la vagina ha llevado a sugerir que desempeña un papel mucho más grande que el placer sexual, como la asistencia en el mantenimiento de la salud inmunológica.

Por qué el clitoris se merece nuestra atención

Censurar el clítoris en los libros de texto significa que los médicos y otros profesionales de la salud no estarán equipados para tratar a los pacientes con problemas del clítoris. Las mujeres están en riesgo de disfunción sexual (falta de deseo o excitación, disminución de la lubricación, incapacidad para el orgasmo…) debida a operaciones en sus órganos urinarios y reproductivos. Esto demuestra que los médicos necesitan más conocimiento en profundidad, y necesitamos más investigación para comprender la anatomía del clítoris.

Educar a los pacientes acerca de su condición puede mejorar los resultados de dolor. Sin embargo, esto puede ser difícil para los médicos que tratan condiciones como la clitorodynia, dado que pueden no estar recibiendo la información adecuada sobre los propios clítoris.

De media, un tercio de las mujeres en edad universitaria son incapaces de encontrar el clítoris en un diagrama. Con frecuencia se utilizan sinónimos de los órganos reproductivos de las hembras con términos despectivos (“coño”, “concha”…) y, a menudo muchas mujeres no se sienten cómodas usando términos anatómicamente correctas.

Más del 65% de las mujeres dicen que se sienten incómodas usando los términos “vagina” y “vulva”. En su lugar utilizan nombres en clave como “partes femeninas”, incluso cuando hablan de problemas ginecológicos con sus médicos.

Dado que hay evidencias que sugieren que nuestro sentido de pertenencia del cuerpo puede influir en el dolor, tal vez esta falta de apropiación del clítoris ayuda a explicar por qué condiciones tales como clitorodinia son tan comunes.

 

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